Mujeres empoderadas ven como una gran oportunidad participar en ferias locales
Irene Ramírez, es una de las integrantes del grupo de Mujeres Empoderadas de Guararí. Ella vende diversos artículos y también elabora bisutería cuyas piezas firma como Nene. El 18 y 19 de octubre 2025 participó en dos ferias por primera vez. Respiró hondo antes de acomodar sus pulseras, cobijas y paños.
“Fue súper bonita la experiencia, estaba nerviosa, pero me gustó mucho… ahora ya me motivé para hacer más pulseras, aretes y collares”, contó Irene, y añadió un sueño inmediato: “Me gustaría tener mi propio logo, para ponerlo en las bolsas con mi número”.
Las ferias en las que participó Irene junto a un grupo de mujeres emprendedoras se realizaron en Heredia y San José, dos cantones de Costa Rica. En ambos días las mesas se fueron llenando de paños, pulseras, perfumes, postres y muchos productos más. Para varias de las mujeres emprendedoras era la primera vez en una feria y el nervio se mezclaba con la ilusión.

Tejiendo redes
A unas mesas de distancia de Irene estaba María Luisa —su emprendimiento Taller Rojas Fran Mechas Mecánicas con el que vende mechas mecánicas, paños y colitas— decía que Heredia le había “llenado de redes”: “Fue de las ferias que disfruté mucho… estuvo bastante organizada, el apoyo también del público. Primera vez que ando en ferias y mi producto tuvo aceptación”.
Al día siguiente, en la Feria de la Red de Mujeres Pinoleras, Remupi, el aprendizaje sería otro: “Me impactó la feria de la Remupi… ha crecido en público y calidad. Aprendí mucho: la importancia de la publicidad, de acomodar las mesas, de la atención al cliente”. Y también dejó un apunte para mejorar: “Al llegar me sentí un poco perdida, hubiera agradecido que alguien nos indicara desde el principio qué hacer”, acota María Luisa como una autocrítica, un punto para aprender y mejorar.
Ana llevaba medias y manteles. “Fue mi primera vez y me sentí alegre… vendí ese día en Heredia y el domingo también. Conocimos gente nueva; una de las integrantes de la Remupi me compró un mantel y me dijo que subiría fotos a su grupo para invitarnos a otra feria en diciembre”, relató Ana, con esa mezcla de sorpresa y orgullo de quien ve abrirse una puerta.
A su lado, Socorro Ruiz López, del emprendimiento Violett Perfumes, lo resumió sencillo: “Estuvo muy bonito… nos dimos a conocer y conocimos nueva gente. Es importante participar porque así vendemos más”.

Seguir aprendiendo
El cierre en Heredia dejó una misma sensación en varias: Lourdes Hernández Ocampo, de Dulces Sueños, habló de “oportunidades que abren puertas” y pidió “más temas para seguir aprendiendo”, mientras Carolina decía estar “enamorada de la feria” y deseaba “volver de nuevo”.
Claudia Pérez López, de Soda Claudia, ofreció arroz con leche, mango y buñuelos: “Me fue bien… estas ferias sirven para hacer publicidad. Yo era muy tímida; con la organización de Asohuma me animé a sacar mi emprendimiento, estoy muy agradecida con ella, y con doña Yadira, todas lo estamos”.
Yadira Hernández, coordinadora del programa Mujeres Empoderadas de la Asociación Centro de Estudio y Promoción Social de los Derechos Humano, Asohuma, explica que tanto el ahorro en los grupos de Mujeres Empoderadas así como en la participación en las primeras ferias de emprendedoras en Heredia y en San José, son acciones que forman parte del proceso de acompañamiento que su organización ha venido realizando con mujeres de la comunidad de Guararí, Heredia, Costa Rica.
“Con ellas se han desarrollado procesos de capacitación sobre salud sexual y reproductiva, se ha implementado una metodología de ahorro y autofinanciamiento llamada Mujeres Empoderadas en la cual se identificó que algunas mujeres se dedicaban a la venta de nacatamales, a la elaboración de bisutería, elaboración de piñatas, reparación de ropa, venta de cosméticos en pequeña escala y otras actividades que ellas no las consideraban productiva, pero que sí generaban pequeños ingresos que les permitía, pues, sacar adelante algunas situaciones económicas en su hogar”, puntualiza doña Yadira.

Juntas somos más
El 19 de octubre, San José amaneció con música y baile: la Feria de la Red de Mujeres Pinolera, Remupi, celebraba cinco años de constancia y organización. Yasmina Martínez, de la Remupi, se acercó a saludar: “Les dimos la bienvenida a las mujeres de ASOHUMA; se miraban entusiasmadas, y como red les damos apoyo en lo que necesiten”.
Irene lo confirma a su manera: “Nos apoyaron mucho, fueron súper amables… me gustaría que me tomen en cuenta si se vuelven a hacer ferias”. Lourdes también dijo: “Muy organizado y muy lindo… tenía años de no vivir un ambiente así”.
Desde ASOHUMA, Yadira Hernández, enlaza las dos jornadas con el proceso que vienen trabajando en Guararí, Heredia. La estrategia fue enseñar a costear, administrar y visionarse como emprendedoras, para luego salir a ferias y ponerlo en práctica.
“Estas ferias fueron muy exitosas: presentaron bien sus productos, tuvieron relación directa con clientes, estuvieron en un lugar seguro y mejoraron su autoestima; además, hubo ingresos significativos y contactos con posibles compradores”, señala doña Yadira.
Para varias, la feria Pinolera fue también una escuela. María Luisa se sintió “muy en Nicaragua” y volvió a casa con una lista de ideas: toldos, cómo acomodar las mesas, publicitar, atender. “Agradezco el apoyo… entre compañeras ha sido muy bonito”, dijo.
Ana salió con nuevos contactos y una invitación para diciembre. Claudia comprobó que su postre y su mango en almíbar “gustaron”, y Carolina no dejó de sonreír: “Me encantó ver el baile y que había un comedor… nunca había visto una feria así”. Irene volvió a su casa “demasiado contenta” de saber que a la gente le gustan sus manualidades.

Un gran reto
El eco de esas dos ferias quedó en forma de deseos. María Luisa dice que espera seguir practicando lo aprendido; también agradece un espacio que le fortaleció emocionalmente. Lourdes pide más capacitaciones para “tener más conocimientos”, y Carolina solo espera “otra oportunidad para seguir pa’lante”.
Del lado de ASOHUMA, doña Yadira señala lo esencial: “Continuar el proceso, reforzar autoestima y empoderamiento, y que estas alternativas económicas les permitan administrar su tiempo, su dinero y poder cuidar a sus hijos e hijas”.
Entre Heredia y San José, entre ventas y aprendizajes, todas estas mujeres volvieron a sus casas con algo claro: esto recién empieza.

