San José, Costa Rica — Un grupo de adolescentes y jóvenes de participaron el pasado 30 de noviembre en un encuentro recreativo organizado por la Asociación Centro de Estudio y Promoción Social de los Derechos Humanos (ASOHUMA) en el Parque del Este, en Sabanilla de Montes de Oca. La actividad marcó el cierre de un ciclo de talleres sobre salud sexual y reproductiva, convivencia y habilidades para la vida, desarrollados durante varios meses en barrios catalogados como de alta vulnerabilidad social.
El encuentro reunió a grupos juveniles de Jaris de Alajuelita y Guararí de Heredia, quienes compartieron dinámicas, juegos y espacios de diálogo guiados por el equipo de ASOHUMA y por madres participantes del programa comunitario.

Un cierre educativo y recreativo
Para Yadira Hernández, facilitadora de ASOHUMA, este cierre buscó “celebrar un proceso formativo, pero también mostrarles a los jóvenes que existen espacios seguros donde pueden convivir sanamente”. Explicó que el proyecto partió del trabajo previo con madres promotoras de salud sexual y reproductiva:
“Comenzamos trabajando con las madres… pero estos son temas que implican un proceso de cambio, porque tocamos conceptos arraigados sobre género, salud sexual, cómo se habla de esto dentro del hogar”, señaló.

El trabajo con adolescentes surgió como una extensión natural de esos esfuerzos:
“Estamos fortaleciendo esta parte educativa con los jóvenes porque queremos que, si no están en un entorno sano, esta sea una oportunidad para mostrarles otras opciones para su futuro”, añadió Hernández.
Los jóvenes participaron de actividades lúdicas que, según la organización, fomentan la comunicación, la toma de decisiones informadas y la construcción de relaciones respetuosas dentro y fuera de sus comunidades.
“Que sus sueños no se queden estancados”
Para muchas familias, la jornada representó una oportunidad para que sus hijas e hijos conocieran nuevas realidades y se proyectaran más allá de las limitaciones de su entorno.
María Teresa Meneses, vecina de Guararí y abuela de dos participantes, expresó la importancia del proyecto para abrir horizontes en los barrios marginados:
“Venimos de zonas de pocos recursos, pero eso no quiere decir que la vida de ellos tenga que ser así para siempre”, afirmó.
“Siempre les digo a mis nietas que vean más allá, que su mente tenga sueños y que esos sueños no se queden estancados”.

Meneses relató que una de sus nietas quiere ser doctora y que este tipo de espacios la impulsan a no renunciar a sus metas:
“Le pido a Dios que le dé la sabiduría para que ese anhelo se haga realidad… ojalá estos ojos lo puedan ver”, dijo emocionada.
La adulta mayor también destacó la necesidad de que proyectos como este lleguen a más territorios:
“Parece que no les queda nada, pero al final algo les queda. Sí deberían expandirlo a otras comunidades”.
Un refugio ante riesgos comunitarios
El enfoque de ASOHUMA busca también ofrecer alternativas frente a los riesgos que viven niños y adolescentes en zonas donde la inseguridad, la violencia y la falta de oportunidades son constantes.
Así lo expresó Petrona Alejandrina Flores, participante voluntaria y madre de familia:
“Es un espacio para socializar, para que aprendan a entender procesos sociales… no solo con la familia o el compañerito de la escuela, sino con otras personas”, explicó.

Flores considera vital que este tipo de actividades alejen a los jóvenes de dinámicas dañinas:
“Son zonas muy riesgosas… se ve la drogadicción, se ven embarazos en la adolescencia, y también hay niños agredidos verbalmente. Aquí encuentran un espacio de escucha, de respirar”.
Para ella, este tipo de encuentros ayudan a la prevención, fortalecen redes comunitarias y “les dan la posibilidad de conocer otras realidades”.
Comunidades que se fortalecen con participación
ASOHUMA destacó que la presencia de madres promotoras de salud sexual en el encuentro simboliza la importancia del liderazgo femenino en los procesos comunitarios. Según Yadira Hernández, el objetivo final es romper ciclos de silencio y desigualdad:
“Queremos mostrarles otra cara de la vida, porque incluso cuando las circunstancias económicas o familiares no son favorables, sí pueden optar por mejores opciones”.
La actividad cerró entre juegos, convivencia y un ambiente seguro para adolescentes que, más allá de un día de recreación, encontraron acompañamiento, escucha y herramientas para construir proyectos de vida más amplios.


