ESTRATEGIAS PARA CRECER COMO EMPRENDIMIENTO

A media mañana, la sala se fue llenando de pasos, charlas, risas, libretas,
celulares y anécdotas sobre cada emprendimiento de las mujeres empoderadas
que atiende la Asociación Centro de Estudio y Promoción Social de los Derechos
Humanos, ASOHUMA. Un grupo de emprendedoras se reunieron para aprender
sobre educación financiera previsto en el módulo número tres de la consultoría
que lleva la organización.

Antes de hablar de números, la facilitadora Kimberly Navarro puso el foco en la
base emocional del proyecto: autoconocimiento, autoestima y autoaceptación. “El
autocuidado no es egoísmo: es la base para tener energía, claridad y confianza”,
recordó, cruzando la mirada con varias de las participantes que asentían en
silencio.

En esa clave, el grupo identificó qué las sostiene por dentro y cómo ese cuidado
se traduce en decisiones externas: reservar tiempo para planear, no improvisar y
revisar cuentas sin culpa ni prisas.

Con esa confianza como piso, vino el orden. Primero, ponerle nombre a cada
gasto: fijos como el alquiler y el transporte; variables como la harina o los
empaques; operativos del día a día; y los famosos “hormiga”, pequeños, pero
persistentes. Cada categoría encontró su casilla en una plantilla sencilla que luego
viajará a casa en la carpeta personal.

Después, la pregunta clave: ¿cuánto cuesta realmente producir? “Saber cuánto
me cuesta producir me ayuda a saber cuánto debo cobrar”, dijo Kimberly, mientras
en las diapositivas expuestas aparecían fórmulas y un ejemplo paso a paso.
En pocas líneas, el cálculo del costo por unidad dio paso al precio con margen, a
escenarios de 30%–50% y, más adelante, al punto de equilibrio, ese cruce donde
se deja de perder dinero y empieza la ganancia real.

El tiempo también entró en la ecuación. Registrar minutos en producción, entrega
y atención a clientes permite ponerle valor a cada hora y dejar de “subvencionar”el negocio con trabajo no reconocido. La consigna quedó anotada en varias
agendas: mi tiempo también es costo.

Ya con los números claros, el grupo comparó formas de cobro —contado para
liquidez, crédito con riesgos, consignación con acuerdos— y ensayó decisiones
realistas para cada caso. Cerraron con un esquema simple de ahorro y
reinversión: separar hogar y negocio, y revisar mensualmente el presupuesto para
sostener el rumbo.

Kimberly Navarro, facilitadora del proceso: “El autocuidado no es egoísmo: es la
base para tener energía, claridad y confianza.”

Yadira Hernández, coordinadora del proyecto ASOHUMA: “Les damos las gracias
por participar en este proceso, esperamos que todo lo aprendido sirva para
mejorar sus emprendimientos y por ende su vida y la de sus familias”.

Qué trabajamos

Objetivo del módulo: comprender cómo ordenar el dinero, identificar “fugas” y
separar lo que corresponde al hogar, al negocio y al ahorro con propósito.

Autocuidado y finanzas: antes de los números, cultivar las “A” de la fuerza
personal —autoconocimiento, autoestima y autoaceptación— como base para
negociar, poner precio y sostener el proyecto.

Herramientas prácticas del módulo
Autocuidado aplicado al negocio.
Gastos y costos, sin enredos.
Costo por unidad y precio justo.
El valor de mi tiempo.
Punto de equilibrio.
Formas de cobro y liquidez.
Presupuesto, ahorro y proyecciones.

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